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La configuración que mueve a los game changers

Los emprendedores, los CEO de las grandes empresas y los game changers tienen algo en común que les permite para crear organizaciones con un propósito. De acuerdo con 2,500 perfiles con los que Naturaleza Humana ha trabajado, los líderes con la inquietud de crear y cambiar el estado de las cosas, tienen una configuración en común: se sintieron injustamente tratados, traicionados o desilusionados.

Cada líder tiene una personalidad que se ha creado en los primeros siete años de su vida y ha sido forjada mediante la interpretación de un fenómeno decisivo, que los marcó en esa etapa. Puede ser que tuvieron una infancia con padres muy rígidos, no tan afectivos hacia ellos o hacia su pareja. Puede ser también una familia donde hubo algún engaño o alguna desilusión, generalmente con el padre.

En su psicología, los hicieron ver la vida de una forma muy ordenada o se crearon un “deber ser” por lo que vieron y no les gustó. Su debilidad es que son controladores, rígidos, desconfiados e impacientes; y en sus patrones de conducta suelen ser muy analíticos y racionales. Pero también son personas cuya corteza cerebral y el lóbulo frontal están más desarrollados, lo que los condiciona a tener un impulso hacia el futuro y cuando su configuración se combina con sus características sensoriales, emocionales o racionales, su intención se convierte en querer reparar, integrar o transformar.

Incluso, en momentos de crisis, su deber ser los impulsa a superarse. Tienen siempre una necesidad de superación y de evolución, pero muchas veces no saben por dónde comenzar a convertir esa inquietud en propósito.

Suelen ser millenials, generación que tiene un impulso innato por el cambio. No obstante, también podemos encontrarlos entre miembros de la generación X y Y: como jóvenes y adultos reflexivos y preocupados por aspectos espirituales; y por una necesidad de transformación.

Son líderes dispuestos a evolucionar porque se preocupan por cuestiones que van más allá de los aspectos materiales y crean compañías con ventajas competitivas basadas en valores. Persiguen un fin aunque no siempre saben cuál es y a menudo hay otro factor cultural que juega en su contra: los mexicanos, dado la conquista que sufrimos como pueblo, solemos tener dificultades para asumirnos como guías, como líderes, como empresarios.

Pero Naturaleza Humana puede revertir lo anterior y potenciar todas sus capacidades: es la herramienta que los líderes de las empresas con propósito necesitan para evolucionar y convertirse en game changers: experimentar un cambio drástico que les permita resolver el pasado para actuar en el presente con miras al futuro.

Esta evolución va de la mano del encuentro del Alto Ideal, el gran propósito de la existencia del líder: aquello que ha hecho toda la vida, a veces de manera inconsciente, con el afán de provocar un cambio para bien en su entorno. No obstante, el hallazgo de este Alto Ideal a través de nuestros Programas de Neurotransformación es apenas el primer paso, pues una vez que esto ha ocurrido, lo siguiente es dirigir todos los esfuerzos a lograr este fin.

El Modelo Octagonal es la herramienta que permitirá expresar ese propósito superior en un diagrama al que después se puede ajustar el resto de la organización. Una vez que ha sido expresado de esa forma, es posible pasar a la práctica, lo que resulta en organizaciones que funcionan de manera eficiente y que crean disrupción en el mercado gracias a ese Alto Ideal con el que otros se pueden identificar.

No hace falta decir que son estas las organizaciones que le brindan paz y felicidad al líder y sus colaboradores, a la vez que  logran la admiración de los consumidores, lo que representa una gran ventaja sobre sus competidores, pues esto es lo que respalda su valor en el mercado.

Sé un líder en paz haciendo lo que te apasiona y cambia al mundo