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¿Qué es el Desarrollo Humano?

La actualización de las potencialidades.

El desarrollo humano es el proceso de actualización del potencial del hombre. Dicho proceso incluye la individuación progresiva que ocurre de la niñez a la adultez, y la expansión de la conciencia conducente a la reintegración con el Ser.

Hasta aquí se enuncian tres aspectos diferentes que conviene explicar:

El primero de ellos hace referencia a la actualización de las potencialidades del ser humano, proceso que obedece a una tendencia natural del individuo a alcanzar su plenitud. Existe en la naturaleza una visible disposición evolutiva que progresa ordenadamente desde lo simple a lo complejo, desde estructuras superficiales a otras más profundas, y desde niveles de conciencia incipientes hasta esferas donde la percatación de la realidad es más vasta y de mayor hondura.

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El ser humano participa de esta dinámica, a la que autores como Maslow, Allport, Rogers, Goldstein y Fromm, entre otros, denominan tendencia actualizadora (o actualizante). Rogers la define como una corriente fundamental de movimiento que posee todo organismo (a cualquier nivel) hacia la realización constructiva de sus posibilidades intrínsecas. De hecho, este impulso o potencia formativa es una condición de la vida misma, y, como lo enuncia el citado psicólogo norteamericano, «la tendencia de actualización puede ser desbaratada o retorcida, pero no puede ser destruida sin destruir el organismo»

El proceso de actualización de las potencialidades humanas se desenvuelve en seis áreas: física, emocional, intelectual, espiritual, natural y sociocultural, cada una de las cuales se encuentra en estrecha interrelación con las restantes, de modo que es prácticamente imposible el desarrollo exclusivo de una de ellas, o el sano cultivo de algunas en detrimento de otras.

Cuando la atención del individuo se concentra únicamente en una o algunas de estas áreas, no alcanza el desarrollo pleno de las mismas.

Por ejemplo, una persona que se dedique solamente al cultivo de su área intelectual-cognoscitiva, y descuide las demás, verá limitada y opacada su tarea por diversas causas. Su salud física puede derrumbarse hasta el punto de que sus dolencias le hagan impracticable el ejercitamiento del intelecto.

La falta de cultivo emocional puede obstaculizar su claridad mental y entrabar el buen curso de sus reflexiones. La carencia de un cultivo espiritual puede dejar sin dirección o sin sentido su quehacer; y el descuido del área social inhabilitará a la persona para comunicarse con el entorno humano.

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Por demás está decir que esta última circunstancia constituiría un enorme obstáculo para el desarrollo mismo de esa área intelectual-cognoscitiva que el individuo está empeñado en estimular, pues el flujo del conocimiento se vería bloqueado, y la persona encontraría una gran dificultad tanto para acceder a nuevas fuentes, como para verter a otros el fruto de sus reflexiones. El mismo balance podría sacarse del cultivo exclusivo de cualquiera de los otros niveles.

Lo anterior indica que el desarrollo humano es un despliegue integral de áreas y facultades que abarcan la totalidad de la persona. El hombre es un todo superior a la suma de sus partes, conforme lo señala el enfoque holístico. Su desarrollo, por consiguiente, debe cumplirse preferiblemente en la totalidad y no únicamente en parcialidades o en territorios aislados. Debe ser un desarrollo cualitativamente abarcador e integral, pues, de otro modo, sobrevienen desequilibrios y limitantes que impiden al individuo experimentar una sana plenitud.

Fuente: Teoría de la activación humana

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